El nuevo imperativo: adaptar la propuesta de valor como competencia central

En un entorno donde la tecnología evoluciona más rápido que las estructuras empresariales, la ventaja competitiva ya no está en lo que vendes, sino en cómo te adaptas para seguir siendo relevante.

Hoy más que nunca, dominar la creación de valor en la era digital exige aprender a reimaginar continuamente la propuesta de valor.

Pero, ¿Qué significa esto en la práctica?

Significa que las empresas deben dejar de mirar su modelo de negocio como una estructura fija, y empezar a verlo como un sistema vivo que evoluciona junto con:

  • Y los nuevos canales, datos y plataformas que transforman las reglas del juego
  • Las nuevas tecnologías (IA, IoT, blockchain, realidad aumentada, etc.)
  • Los cambios en el comportamiento y expectativas del cliente
  • La irrupción de nuevos jugadores con propuestas más ágiles, abiertas y personalizadas

Por lo que La pregunta clave ya no es: “¿Qué vendemos?”, Sino: “¿Cómo seguimos creando más valor para nuestros clientes, en nuevos contextos y con nuevas capacidades?”

Algunos ejemplos claros de esta evolución son:

  • Netflix pasó de enviar DVDs a crear contenido y ahora ofrece experiencias personalizadas basadas en IA.
  • Nike no solo vende zapatillas, ahora entrega salud conectada, comunidades digitales y experiencias físicas + virtuales.
  • IKEA dejó de solo vender muebles y ahora apuesta por servicios de diseño interior, economía circular y soluciones para hogares inteligentes.

¿Y qué lo habilita? La transformación digital… pero bien entendida.

y es que una estrategia de transformación digital moderna debe incluir como dominio esencial la capacidad de:

  • Identificar constantemente nuevas fuentes de valor para el cliente
  • Usar la tecnología como vehículo, no como fin
  • Romper las barreras del modelo de negocio actual para explorar plataformas, servitización, experiencias o ecosistemas
  • Aprender en ciclos cortos, con feedback real del mercado
  • Co-crear junto a los usuarios, no solo para ellos

Ahora, las tecnologías digitales —y en especial la inteligencia artificial— han multiplicado las oportunidades para crear valor. Pero ese valor no se captura solo con tecnología, sino con la capacidad de reinterpretar constantemente lo que el cliente necesita y espera.

«Ya no basta con tener un buen producto o un modelo de negocio sólido.
Lo que se necesita es una visión dinámica y adaptativa de cómo ofrecer valor de forma continua y diferenciada.»

Esto implica que, en las organizaciones debemos cambiar las preguntas que nos hacemos:

  • ¿Cómo mejoro lo que ya vendo? por ¿Qué nuevas formas de valor puedo ofrecer con las capacidades tecnológicas que tengo (o puedo adquirir)?
  • ¿Cómo protejo mi posición actual en el mercado? por ¿Cómo anticipo lo que mis clientes valorarán mañana y me preparo para entregarlo hoy?

Y ¿Qué rol juega la IA en todo esto?

Sencillo, la inteligencia artificial es un acelerador estratégico para rediseñar propuestas de valor más inteligentes, relevantes y sostenibles. Aquí algunos ejemplos clave:

– Descubrimiento de nuevas necesidades no explícitas

La IA puede analizar patrones de comportamiento, preferencias implícitas, microsegmentos y datos no estructurados (voz del cliente, redes sociales, etc.) para revelar nuevas oportunidades de valor.

– Personalización masiva de experiencias

Gracias al aprendizaje automático, es posible ofrecer experiencias y productos altamente personalizados a escala, algo imposible en paradigmas tradicionales.

– Anticipación y proactividad

Modelos predictivos permiten adelantarse a las necesidades del cliente, ofreciendo soluciones antes de que se formulen como demandas explícitas.

– Generación de nuevos modelos de negocio

Desde IA-as-a-Service, hasta motores de recomendación, copilotos cognitivos o agentes autónomos… la IA no solo mejora lo que ya existe, crea nuevas formas de entregar y capturar valor.

Recuerda: Transformar no es digitalizar lo que ya haces. Es aprender a hacer lo que todavía no puedes ver, pero que tus clientes ya están esperando. La propuesta de valor ya no es un enunciado estático. Es un sistema vivo y la IA es su sensor más potente.

Dos conclusiones entonces que podemos sacar:

1- Las empresas que dominarán el futuro no serán las que mejor ejecuten su modelo actual, sino las que desarrollen la habilidad organizacional para explorar, adaptar y escalar nuevas formas de valor.

2 – La transformación digital bien entendida no es un roadmap tecnológico. Es una estrategia viva, que evoluciona con el mercado, con la tecnología… y sobre todo, con las necesidades del cliente.

Mi querido amigo lector una vez más, gracias por tu tiempo.

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